viernes, 2 de enero de 2015

Acoso Escolar

 

   

     Una de las lacras de nuestras escuelas - y de las de todo el mundo- es el acoso escolar. Los niños son crueles, decimos.  Las burlas a los otros son algo que ha ocurrido siempre y, durante muchos años no se ha hecho nada o casi nada para evitarlas.
 
    Los casos de acoso en la actualidad, agravados por el mal uso y gran repercusión de las redes sociales , han hecho que a día de hoy sea un tema que nos preocupe a todos.  Es una pena que siempre tengan que pasar cosas terribles para que nos hagan reflexionar.
 
   Si los profesores actuamos de forma tajante, es evidente que se reducen y acaban desapareciendo las conductas de falta de respeto, pero hay que dejarse la piel en ello, hay que implicarse hasta la médula. Creo que para terminar con el "bullying" es básico que los profesionales de la Educación seamos firmes y coherentes en nuestras actuaciones ante la sospecha del mismo y eficaces a la hora de atajarlo. Y que lo hagamos en grupo.
 
      Si nos enfadamos con un alumno porque no ha hecho los deberes, pero no hacemos nada contundente si se mete con otro - aunque sea de forma leve- en clase, les estamos diciendo a los chicos de alguna forma que son más importantes las materias que el respeto entre las personas. 
 
     Personalmente, monto en cólera cuando escucho algún tipo de frase peyorativa de un alumno  sobre otro o cuando hacen un comentario machista despectivo ... y desde luego, se cuidan mucho de decirlo en mis clases. Paro la clase. No permito continuarla hasta que no les he hecho reflexionar. Hablo con el alumno afectado y hago un seguimiento. Lo  difícil es controlar el tema fuera del ámbito escolar, por eso es imprescindible crear un clima de confianza. Cuanto más pequeños sean para aprender esto, menos problemas tendremos después.
 
     El tema se traslada también a las familias. Si permitimos que uno de nuestros hijos le llame idiota una sola vez al otro, y no intervenimos activamente al escucharlo, no podremos evitar que esa falta de respeto la tenga también en sus relaciones fuera del ámbito familiar. Estamos criando a un futuro maltratador sin ser conscientes. Del insulto infantil se pasa a insultos mayores con el tiempo. Es mi opinión.
 
     Por otra parte, pienso que una sensibilización de los alumnos hacia este tema desde que son pequeños, es imprescindible. Por ello, veo conveniente incluir actividades desde Infantil sobre Educación Emocional y según van subiendo de curso, sobre todo en los cursos superior, dar a conocer y hablar de forma crítica y constructiva sobre estas terribles noticias en el aula, para conseguir - entre otras cosas- , empatía con los afectados y que esa rebeldía propia de la edad adolescente se canalice en grupo para la defensa de este tipo de actos de abuso y acoso.
 
    También es muy eficaz trabajar con los alumnos cómo gestionar las emociones cuando alguien les trata mal y qué deben hacer, dándoles instrumentos para que se fortalezcan psicológicamente y sean capaces de dar una respuesta a cualquier intento de ataque por parte de otras personas.