miércoles, 9 de noviembre de 2016

Un caso de acoso en Primaria


 
      Como el tema me parece lo suficientemente importante, me he inscrito en un curso on line sobre Mejora de la Convivencia. Uno de los ejercicios consiste en responder a ciertas preguntas sobre el caso de un niño de 6º Primaria que llega nuevo al colegio y comienza a dar muestras de no querer ir allá por enero.  Hay un chico que se mete con él. La Jefe de Estudios no da importancia al caso y sólo le pide a la tutora que se las apañe para que la familia no proteste más. La tutora obliga a los niños a jugar con él y todo se complica en lugar de arreglarse. Cada vez son más niños los acosadores.
      Respondo las preguntas:
 
       Creo que sí puede considerarse acoso porque cumple las tres condiciones: se produce cada vez con más frecuencia, es intencionado y hay una situación de superioridad ( los acosadores, que van aumentando en número, pertenecen a un grupo ya hecho y él es un niño nuevo que aún no ha hecho amigos).
 
      En el Proyecto Educativo de Centro se contempla que debe atenderse al niño de forma integral; en el Plan de Acción Tutorial, que debe cuidarse que su sociabilización sea adecuada forma parte de la tarea del tutor y realizar acciones que cohesionen al grupo; en el Plan de Convivencia se deben recoger medidas de acogimiento para los alumnos que llegan nuevos al centro escolar, así como los pasos a seguir en estos casos; el Reglamento de Régimen Interno debe establecer las sanciones educativas posibles cuando no se respetan las normas de cualquier tipo, incluidas las de convivencia.
 
     No creo que la reacción de la Jefe de Estudios ( no dar importancia al tema y culpabilizar al alumno acosado) sea la adecuada. Aunque siempre debe darse un mensaje tranquilizador a las familias, también tienen que tomarse riendas en estos asuntos que no se han tomado. Cualquier indicio de acoso debe investigarse: más vale haberse equivocado por exceso que por defecto, porque las consecuencias pueden ser irreparables para la víctima.
 
     La tutora muestra poca inteligencia emocional con su reacción. Lo obligado nunca se hace con ganas, y menos en cuestiones emocionales. Debería haberse dirigido a los líderes positivos de la clase y ganarse su apoyo para la causa. Tampoco hace un seguimiento de las consecuencias de su actitud, y sólo consigue que el acoso se haga más subterráneo.
    
     Podrían tomarse muchas medidas primero preventivas y sancionadoras, en su caso : se deberían haber tenido charlas en privado con cada uno de los alumnos observadores, en los que expresen lo que saben y lo que sienten al respecto, así como charlas con los acosadores y el acosado; se tendrían que hacer actividades en el aula y en el centro que favorezcan la cooperación y no la competitividad y que sean beneficiosas para que se conozcan mejor todos y se valoren positivamente entre ellos; se debería ser inflexible ante cualquier falta de respeto entre alumnos; se deberían hacer talleres o actividades encaminadas a detectar y actuar contra casos así. En caso de no modificarse la conducta con acciones positivas, se tendría que sancionar a los acosadores según lo establecido en el Reglamento de Régimen Interno.
 
    Los alumnos actúan como lo hacen en la mayoría de estos casos: unos apoyan al acosador, otros ( los menos y en voz baja) al acosado; el resto sólo observa sin hacer nada.